Manzanillo enfrenta riesgo por aranceles a productos asiáticos

El puerto de Manzanillo enfrenta un nuevo riesgo ante los aranceles propuestos a importaciones asiáticas, que impactarían su tráfico de contenedores.

El puerto de Manzanillo enfrenta un nuevo desafío que podría afectar su recuperación operativa. Tras arrastrar una caída en su flujo de contenedores debido a los retrasos aduanales registrados en el primer semestre de 2025, ahora enfrenta la posible imposición de aranceles de hasta 50% a más de 1,400 fracciones arancelarias de productos provenientes de Asia, propuesta por la Secretaría de Economía. Asia es el principal mercado que atiende esta terminal.

El anuncio ha generado preocupación en sectores dependientes de las importaciones chinas, como autopartes, textiles, calzado y productos electrónicos. De aplicarse, las medidas modificarían los volúmenes de carga que sostienen la operación del puerto con mayor tráfico de contenedores en el país.

“Es imposible tener las cifras a detalle porque esa información, desagregada por mercancías, únicamente la tienen las autoridades. Lo que sí puedo comentar es que entre los principales importadores destacan los retailers, así como las empresas que traen repuestos automotrices, destinados tanto a la venta directa como a la fabricación o ensamble de vehículos. También sobresalen textiles, calzado y productos electrónicos; diría que esos son los principales drivers del volumen en Manzanillo”, señaló José Antonio Contreras, CEO de Contecon Manzanillo, principal operador portuario de la terminal.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Representantes, Importadores, Distribuidores de Refacciones y Accesorios para Automóviles (Aridra), las importaciones de repuestos automotrices desde China ascienden a unos 8,000 millones de dólares al año, una parte importante de los cuales se mueve a través de Manzanillo. Esto plantea un posible riesgo de caída en el tráfico contenerizado justo cuando el puerto comenzaba a recuperar su ritmo tras meses de saturación.

De los cuellos de botella aduanales a los aranceles

A mediados de 2025, los cuellos de botella en las aduanas redujeron la capacidad operativa. El recorte de una tercera parte del personal disminuyó las citas diarias para inspección de contenedores, de entre 4,000 y 4,500 a apenas 1,000 o 1,500.

“El tema de las citas es lo más importante. En Manzanillo se manejan en torno a unas 4,000 o 4,500 citas diarias, hablando de contenedores, y en aquellos momentos tuvimos que bajar a prácticamente 1,000 o 1,500 citas. Eso generó una acumulación de carga dentro de las terminales, un retraso en el despacho de mercancías y un incremento de los días de espera”, explicó Contreras.

El puerto reportó demoras de hasta 40 o 50 días en la liberación de contenedores, muy por encima del rango normal de entre cinco y 15 días. Según datos de la Secretaría de Marina, Manzanillo cerró el primer semestre con una baja de 2.3% en el movimiento de contenedores, mientras que otros puertos del Pacífico mostraron crecimiento. Lázaro Cárdenas, el puerto más grande de la región por capacidad instalada, movilizó 1.7 millones de TEUs y registró un avance de 8.4% en el mismo periodo.

Contecon Manzanillo logró amortiguar el impacto. En lo que va del año, la subsidiaria de Grupo ICTSI reportó un crecimiento de 4.4% en movimiento de contenedores, con alzas de 8.2% en importaciones y 12% en exportaciones.

Asia, el mercado clave en riesgo

Aunque los retrasos quedaron atrás, los aranceles amenazan con convertirse en un nuevo factor de disrupción. “Muy importante es cuándo va a ser la fecha de implementación de esos nuevos aranceles a China… Si van a poner los aranceles del 50% el 1 de enero de 2026, seguramente serán mucho mejores los últimos dos meses (de 2025) de lo previsto, pero luego la actividad se nos caerá”, advirtió Contreras.

La expectativa de un posible adelanto de pedidos en noviembre y diciembre podría dar un respiro momentáneo, pero después el flujo caería, afectando a importadores, distribuidores y a la cadena logística que depende del puerto.

A pesar del entorno incierto, Contreras señaló que no se detendrán las inversiones. “No hemos tomado ninguna decisión en cuanto a parar las inversiones actuales; de hecho, vamos a iniciar la fase cuatro a principios de 2026, porque finalmente son ciclos económicos y nuestras inversiones son a muy largo plazo”, comentó.

El puerto de Manzanillo se encuentra entre la recuperación operativa y la amenaza de nuevas restricciones comerciales. Tras superar los problemas de saturación aduanal, ahora deberá adaptarse nuevamente si los aranceles entran en vigor.

Con información de Expansión