La planta de Mazda en Salamanca, Guanajuato, enfrenta un panorama incierto ante los aranceles de 25% que Estados Unidos impuso a las exportaciones mexicanas y las exigencias del T-MEC, reconoció Miguel Barbeyto, presidente de Mazda en México.
“Nosotros sí estamos decreciendo en la producción y en la exportación porque nuestro principal cliente es Estados Unidos”, afirmó el directivo, al precisar que 67% de los autos ensamblados en la planta se destinaban a ese mercado. Entre enero y julio de 2025, los envíos cayeron 28%, según el INEGI.
El T-MEC obliga a que el 75% de los componentes de un vehículo provenga de Norteamérica, además de exigir que el acero, aluminio y piezas clave sean regionales.
Estas reglas limitan el uso de insumos más baratos de Asia, a diferencia de Japón o la Unión Europea, que enfrentan menores aranceles en el mercado estadounidense.
Diversificación hacia Sudamérica
Mazda analiza Argentina y Brasil como alternativas. El primero opera bajo el Acuerdo de Complementación Económica 55, mientras que en Brasil el reto es la adaptación tecnológica a motores de etanol, lo que retrasa su entrada.
La logística también encarece el proceso, ya que las exportaciones a Sudamérica requieren transporte marítimo y terrestre, a diferencia de la eficiencia del ferrocarril hacia Estados Unidos.
Rentabilidad presionada
Mientras otras armadoras como Ford trasladan parte de los costos al consumidor, Barbeyto descartó que Mazda pueda absorber completamente los aranceles con un aumento de precios.
El directivo subrayó que el reto inmediato es mantener rentable una planta diseñada para un solo destino. “Puedes incrementar el precio, pero no puedes incrementar todo el costo arancelario si no nadie te lo compra”, advirtió.
Mazda espera que en la revisión del T-MEC de 2026 se logre “nivelar el campo de juego”, pero mientras tanto busca sostener operaciones y explorar mercados alternativos.
Con información de Expansión.
