El desempeño de la economía mexicana y estadounidense presentó señales mixtas en el segundo trimestre de 2025, con indicadores que apuntan a una desaceleración global y riesgos asociados a la política comercial de Estados Unidos.
El crecimiento económico de Estados Unidos
Fernando Castellanos, analista económico de Banco BASE, explicó durante la sesión informativa “Expectativa sobre crecimiento económico en agosto 2025” que en Estados Unidos, el Producto Interno Bruto (PIB) mostró un crecimiento anual de 2.97% durante el segundo trimestre de 2025, impulsado principalmente por la caída de las importaciones.
Sin embargo, el consumo privado avanzó solo 1.44% y la inversión mostró contracciones, mientras que los inventarios se redujeron tras los incrementos observados en el primer trimestre. Esto generó expectativas de un crecimiento anual de apenas 1.6%.
El empleo mostró señales de enfriamiento. En julio se crearon únicamente 73 mil plazas y se realizaron revisiones a la baja de 258 mil empleos en los meses previos. Este comportamiento, sumado a la inflación subyacente por arriba de 3%, mantiene presión sobre la Reserva Federal, que deberá mantener el equilibrio reduciendo las tasas de interés o conteniendo precios.
El crecimiento de México
En México, el PIB se expandió 0.67% trimestral y 1.19% anual en el segundo trimestre, lo que descarta un escenario de recesión en el corto plazo. No obstante, el comercio mayorista acumula más de tres años de caídas, mientras que el comercio minorista mantiene un crecimiento cercano a 2%.
Respecto a la inflación, la subyacente permanece por encima de 4%, lo que representa un desafío para el Banco de México, cuyo objetivo es de 3%. Castellanos anticipó que la inflación anual podría cerrar en 4.1% en 2025 y en 3.7% en 2026, niveles aún superiores al objetivo, lo que obligaría a mantener una política monetaria restrictiva.
Otros indicadores reflejan vulnerabilidades. Las remesas retrocedieron 16.2% en junio, su peor caída desde 2009, y el empleo mostró contracciones durante tres meses consecutivos. El repunte observado en julio se atribuyó a la incorporación de repartidores al IMSS tras una reforma, lo que sugiere un efecto temporal.
Las inversiones y el nearshoring
La inversión continúa en descenso y no se prevé una recuperación significativa en 2025. Según Castellanos, un repunte podría darse hasta 2026, apoyado por el Mundial de Fútbol.
En cuanto al tipo de cambio, se mantiene estable entre 18.50 y 18.90 pesos por dólar, con variaciones ligadas a las decisiones de la Reserva Federal y al comportamiento del empleo en Estados Unidos.
El especialista destacó que México enfrenta una oportunidad con el nearshoring, especialmente en el sector de cómputo, mientras que la industria automotriz muestra rezagos debido al arancel global de 25% impuesto por Estados Unidos.
Castellanos señaló que el escenario económico dependerá de la evolución de los aranceles, la política monetaria de la Reserva Federal y la capacidad de México para aprovechar el nearshoring.
Para el cierre de 2025 se prevé un crecimiento económico cercano a 1%, condicionado a que no se endurezcan las medidas comerciales de Estados Unidos.
