¿Cómo se aplica la Ley Silla en México?

La Ley Silla, vigente en México desde junio de 2025, establece el derecho de las personas trabajadoras a contar con un asiento para descansar durante su jornada laboral.

La Ley Silla, vigente en México desde junio de 2025, establece el derecho de las personas trabajadoras a contar con un asiento para descansar durante su jornada laboral. Sin embargo, esto no significa que todas puedan desempeñar sus funciones sentadas, ya que la aplicación depende directamente de la naturaleza de cada puesto y del sector productivo en el que se desempeñe.

De acuerdo con la regulación emitida por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), las sillas con respaldo deben estar disponibles en tres posibles ubicaciones: en el propio puesto de trabajo, cerca de este o en un área específica designada para el descanso. 

La elección de la ubicación corresponde a cada centro laboral, siempre considerando las características operativas de la actividad y procurando que el trabajador pueda utilizarlas sin afectar la productividad ni la seguridad.

La norma aplica principalmente a personas que permanecen de pie más de tres horas continuas, y su implementación se condiciona a que la naturaleza de la labor lo permita. 

En ciertos sectores, como el industrial o el de servicios especializados, hay actividades que por razones técnicas o de seguridad no se pueden realizar sentadas, por lo que el asiento se destina únicamente para periodos de descanso y no para el desarrollo de la función principal.

De acuerdo con Lockton, firma especializada en consultoría y gestión de riesgos, aunque la Ley Silla reconoce un derecho laboral importante, su aplicación práctica dependerá de una correcta interpretación de la autoridad y de la capacidad de las empresas para adaptarse. 

La firma advierte que el cumplimiento requerirá revisar descripciones de puestos, procesos y espacios, así como contar con lineamientos claros que eviten confusiones o sanciones innecesarias.

A pesar de que la Ley Silla busca mejorar las condiciones ergonómicas y de salud laboral, su implementación enfrenta retos como ajustes en infraestructura, cambios en la distribución de espacios y definiciones más precisas sobre su alcance, especialmente en trabajos donde la movilidad constante es parte esencial de las tareas. 

La expectativa de la autoridad es que, con una correcta aplicación, esta medida reduzca el desgaste físico de las personas trabajadoras sin comprometer la eficiencia operativa.

Con información de El Economista.