La tregua arancelaria de 90 días otorgada por el gobierno de Estados Unidos a México fue bien recibida por actores del comercio exterior, aunque persisten incertidumbres sobre las “barreras no arancelarias” que Estados Unidos exige eliminar como condición para evitar un alza de aranceles del 25% al 30%.
Reacciones de la industria logística
Eva María Muñoz, presidenta de la Asociación Mexicana de Agentes de Carga (Amacarga), señaló que, si bien se logró una prórroga favorable, sectores como el acero, aluminio y automotriz continúan enfrentando el arancel del 25% si no cumplen con las reglas del T-MEC.
Recalcó la necesidad de mantener la prudencia y continuar buscando alternativas logísticas y de costos para apoyar a importadores y exportadores.
Respuesta del gobierno mexicano
El subsecretario de Industria y Comercio, Luis Rosendo Gutiérrez, explicó que la estrategia del gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum consiste en fortalecer las compras de productos estadounidenses en sectores donde ya existe competencia y precios similares con otros países.
El objetivo es ayudar a reducir el superávit comercial de México con EE. UU., que alcanzó 79,442 millones de dólares (mdd) de enero a mayo de 2025, indica iunformación de El Economista.
“Estamos trabajando en ubicar por fracción arancelaria qué productos importamos de Asia o de países sin tratado comercial, que también podríamos adquirir de EE. UU.”, indicó Gutiérrez.
Esta estrategia se implementa sin afectar a la industria nacional y forma parte de un enfoque de negociación encabezado por Marcelo Ebrard, secretario de Economía.
México niega tener barreras no arancelarias
Ante la declaración de Trump de que “México acordó eliminar de inmediato sus numerosas barreras comerciales no arancelarias”, Luis Rosendo Gutiérrez aseguró que México no tiene tales barreras como parte de su política comercial.
“Tenemos acuerdos con más de 50 países y somos uno de los países más abiertos en prácticas comerciales”, afirmó.
Detalló que muchos de los temas señalados por EE. UU. no son barreras como tal, sino diferencias de criterios administrativos, legales o rezagos en trámites, como en propiedad intelectual, energía o regulación farmacéutica.
En estos casos, se trabaja para atender las inquietudes sin comprometer la soberanía regulatoria.
Expectativas y desafíos
César Remis, exjefe de la Oficina del T-MEC, alertó que no hay claridad sobre qué barreras deben eliminarse, lo que puede poner en riesgo el cumplimiento del acuerdo.
Por su parte, Roberto Zapata, exembajador de México ante la OMC, señaló que los documentos clave para entender las demandas estadounidenses son el informe de barreras comerciales del USTR (marzo 2025) y un memorando entregado a Trump en abril.
Ambos destacan temas sensibles:
- Energía: prioridad a CFE, demoras en permisos, exclusividad de compras de gas natural para CFE y Pemex.
- Minería: procesos poco transparentes para concesiones, criterios discrecionales.
- Comercio digital y aduanas: cambios regulatorios sin aviso suficiente, restricciones al comercio electrónico.
- Salud: retrasos en Cofepris para registrar medicamentos y dispositivos médicos.
- Agricultura: restricciones al glifosato, maíz transgénico y exportaciones de papa.
- Telecomunicaciones: exigencia de pruebas locales, trabas a servicios digitales extranjeros.
- Propiedad intelectual: lentitud judicial, marcas de mala fe, piratería persistente.
- Seguros: cobro retroactivo de IVA desde 2015 por parte del SAT.
- Automotriz: disputa activa sobre reglas de origen aún sin resolución por parte de EE. UU.
Riesgo latente
Expertos coinciden en que la cuenta regresiva de 90 días será crítica. El cumplimiento de los compromisos asumidos por México determinará si se evita el incremento arancelario o se reactiva la amenaza.
Por su parte, la presidenta Sheinbaum y su equipo económico reiteran que se trabaja con seriedad y estrategia, pero reconocen que el camino por delante está lleno de detalles técnicos y presiones políticas.
Con información de Forbes México, El Economista y Expansión.
