México y Estados Unidos acordaron una prórroga de 90 días en la aplicación de aranceles del 30% a las exportaciones mexicanas.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, calificó el acuerdo como “un gran avance” hacia la renovación del T-MEC, programada para enero de 2026, y destacó que se alcanzó sin concesiones adicionales por parte de México.
Por su parte, el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, señaló que el enfoque de los próximos 90 días incluirá temas como el fentanilo, la inmigración ilegal y el déficit comercial.
Añadió que México se comprometió a eliminar de inmediato las barreras comerciales no arancelarias, algo que Ebrard relacionó con temas de propiedad intelectual, laborales, políticas arancelarias y verificación.
Expertos y líderes del sector expresaron preocupaciones:
- Kenneth Smith Ramos, exjefe negociador del T-MEC, advirtió que aunque la medida otorga alivio inmediato, no garantiza estabilidad comercial a largo plazo, ya que persisten investigaciones unilaterales bajo la Sección 232 y la Ley IEEPA.
- Daniel Zaga, economista en jefe de Deloitte Spanish Latin America, indicó que la incertidumbre afecta la inversión y la economía mexicana mientras no haya reglas claras.
- Andrés Abadia, economista en jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics, celebró la prórroga como un alivio para las exportaciones, pero subrayó que aún no se ha resuelto el conflicto comercial.
- Gabriella Siller, directora de análisis económico en Grupo Base, calificó el anuncio como positivo, aunque recomendó vigilar los términos acordados.
- Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina en Goldman Sachs, prevé que México deberá colaborar más estrechamente con EE. UU. en temas de seguridad y migración.
- Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), destacó que si bien se evitó el aumento de aranceles, la incertidumbre persistirá hasta que se renegocie el T-MEC.
Durante los próximos 90 días, los aranceles se mantienen en sus niveles actuales: 25% para exportaciones fuera del T-MEC, 50% para acero, aluminio y cobre, y tarifas menores para automóviles y tomates.
Estados Unidos ha recaudado más de 5,700 millones de dólares en 2025 por estos gravámenes.
El experto del CIDE, Adolfo Laborde, explicó que la estrategia de EE. UU. consiste en presionar mediante aranceles para condicionar la renegociación del T-MEC, con énfasis en temas como energía, petróleo y el sector automotriz.
Bajo el actual tratado, el 84% de las exportaciones mexicanas cumplen con los requisitos del T-MEC y se libran de aranceles.
Con información de El Financiero, El Economista y El País.
