A pesar de las tensiones bilaterales, el gobierno de México ha evitado imponer represalias comerciales contra Estados Unidos en al menos cuatro casos recientes, a pesar de haber amenazado con ello en distintas ocasiones.
Los casos incluyen:
Aranceles de Estados Unidos: aunque la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que respondería con medidas recíprocas si EE. UU. imponía nuevos aranceles, finalmente no se concretó ninguna represalia.
En una carta dirigida al presidente Donald Trump en noviembre de 2024, Sheinbaum alertó que una guerra arancelaria afectaría empresas compartidas como General Motors, Ford y Stellantis, con riesgos de inflación y pérdida de empleos en ambos países.
Panel automotriz del T-MEC: México y Canadá ganaron un panel de solución de controversias bajo el tratado comercial regional sobre las reglas de origen automotrices.
Sin embargo, Estados Unidos se ha rehusado a implementar el fallo y, aunque México tiene derecho a imponer represalias, hasta ahora no ha actuado.
El panel respaldó la posición de México sobre el uso de metodologías roll-up, que permiten considerar insumos como originarios si cumplen ciertos umbrales, lo que EE.UU. rechaza.
Importaciones de pierna y muslo de pollo: en abril de 2025, México amagó con imponer cuotas antidumping a las importaciones de productos avícolas estadounidenses, como reacción a los aranceles de EE. UU. al tomate mexicano.
El secretario de Agricultura, Julio Berdegué, recordó que la investigación sobre pollo concluyó desde 2012, pero no se ha aplicado ninguna medida.
Importaciones de pierna de cerdo: México también inició una investigación antidumping contra la pierna de cerdo proveniente de EE. UU. pero, al igual que en los otros casos, no se han impuesto sanciones hasta ahora.
En paralelo, Estados Unidos mantiene desde el 4 de julio de 2025 una cuota antidumping de 17.09% al tomate mexicano, sin que México haya respondido con medidas equivalentes.
El exsecretario de Economía Ildefonso Guajardo criticó la falta de acción del gobierno mexicano en estos temas.
“No hay que tenerles miedo a los mecanismos establecidos”, afirmó durante un foro en la UNAM en junio.
Las decisiones del gobierno mexicano reflejan una estrategia de contención diplomática, aunque han generado debate interno sobre si debe o no ejercer los mecanismos de represalia disponibles en el marco del T-MEC y la OMC.
Con información de El Economista.
