Automotrices critican acuerdo entre EE. UU. y Reino Unido por afectar integración del T-MEC

Las tres grandes automotrices de Detroit: Ford, General Motors (GM) y Stellantis, manifestaron su inconformidad con el nuevo acuerdo comercial anunciado por Trump

Las tres grandes automotrices de Detroit: Ford, General Motors (GM) y Stellantis, manifestaron su inconformidad con el nuevo acuerdo comercial anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que otorga acceso preferencial a vehículos británicos, a pesar de que estos contienen bajos niveles de partes estadounidenses.

Según el American Automotive Policy Council (AAPC), que representa a las tres compañías, este nuevo pacto rompe el equilibrio regional establecido por el T-MEC, haciendo que sea más barato importar un vehículo desde el Reino Unido que uno producido en México o Canadá que sí cumple con los requisitos del tratado regional.

“Estamos decepcionados de que la administración haya dado prioridad al Reino Unido por encima de nuestros socios norteamericanos”, declaró el AAPC en un comunicado.

El organismo advirtió que esta decisión afecta directamente a fabricantes, proveedores y trabajadores del sector automotor en Estados Unidos y pidió que no se repita este acceso preferencial en futuros acuerdos con otras regiones como Asia o Europa.

Consecuencias operativas y financieras

Las políticas arancelarias actuales ya han generado fuertes ajustes internos en las automotrices:

General Motors prevé una exposición de entre 4,000 y 5,000 millones de dólares (mdd) debido a los aranceles. Su CEO, Mary Barra, indicó que trabajan con proveedores para aumentar el contenido estadounidense y reforzar el cumplimiento con el T-MEC.

Ford estima un impacto de 2,500 mdd, aunque planea mitigar unos 1,000 mdd. Confirmó incrementos de precio en algunos modelos producidos en México a partir del 2 de mayo.

Stellantis suspendió su guía financiera para el año y advirtió que revisará sus planes de inversión. La compañía importa más del 40% de sus vehículos vendidos en EE. UU. desde México y Canadá.

Ajustes en la política arancelaria

Tras las críticas de la industria, la Casa Blanca modificó parcialmente los aranceles a autopartes, permitiendo créditos por contenido estadounidense y evitando cargos dobles sobre materiales. Sin embargo, se mantiene un arancel general del 25% sobre 8 millones de vehículos importados anualmente.

Las automotrices advirtieron que estas políticas están reconfigurando la producción, fomentando desplazamientos de líneas de manufactura hacia Estados Unidos, pero al costo de reducir competitividad, afectar el empleo regional y poner en riesgo la integración lograda bajo el T-MEC.

El sector espera que la administración estadounidense reconsidere su enfoque para preservar la fortaleza de la industria automotriz de Norteamérica.

Con información de Expansión y Forbes México.