Aranceles provocan paros en Audi y Volkswagen; el sector automotriz enfrenta alzas de costos

En medio de la incertidumbre generada por la política arancelaria, las plantas de Audi y Volkswagen en Puebla han registrado paros productivos

En medio de la incertidumbre generada por la política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, las plantas de Audi y Volkswagen en Puebla han registrado paros productivos debido a la falta de componentes clave para la manufactura de vehículos. 

El Sindicato Independiente de Trabajadores de Volkswagen de México (SITIAVW) informó que la interrupción afecta a segmentos como Jetta y Tiguan, mientras que el sindicato de Audi alertó que mil 400 empleos están en riesgo, el 35% de su personal sindicalizado.

En el caso de Audi, camionetas detenidas en aduanas mexicanas desde abril aún no han podido ingresar por dudas sobre su cumplimiento con las reglas de origen del T-MEC, según informó César Orta Briones, dirigente del sindicato Sitaudi. 

La empresa alemana ya analiza la posibilidad de relocalizar la producción de un modelo eléctrico fuera de México.

Mientras tanto, el fabricante Audi reportó un margen operativo de apenas 1.5% en el primer trimestre de 2025, afectado por los aranceles, el aumento de vehículos eléctricos de bajo margen, y la caída de ventas en China y Europa. 

El SUV Q5 (su modelo más vendido en EE. UU.) se fabrica en México y ahora enfrenta obstáculos comerciales.

En el frente estadounidense, Ford Motor Co. anunció un incremento de hasta 2,000 dólares en el precio de sus modelos producidos en México, incluyendo el Mustang Mach-E, la Maverick y el Bronco Sport. 

La empresa estimó que los aranceles añadirán 2,500 millones de dólares (mdd) en costos durante 2025, aunque espera mitigar 1,000 millones.

Por su parte, General Motors prevé un impacto de entre 4,000 y 5,000 mdd por los aranceles y calcula que al menos el 30% podrá ser compensado. GM también enfrenta cargos por importaciones procedentes de Corea del Sur, mientras que Ford se ve afectada por insumos desde China.

Aunque la administración Trump suavizó recientemente algunos aranceles sobre piezas para evitar dobles imposiciones, mantiene en vigor un gravamen del 25% sobre los 8 millones de vehículos importados anualmente a EE. UU. 

Los analistas advierten que si estas tarifas se sostienen, las ventas podrían caer en más de un millón de unidades por año.

A nivel estratégico, Ford está mejor posicionado que otras automotrices por su alta producción nacional (79% de sus ventas en EE. UU. se fabrican localmente), frente al 53% de GM. 

Sin embargo, como muchos otros fabricantes, Ford depende de México para producir modelos más asequibles como la Maverick, que ahora enfrentan alzas significativas de costos.

La guerra comercial ha sumido al sector en semanas de incertidumbre, con paros en plantas, cancelación de previsiones y ajustes en las cadenas de suministro. La capacidad de respuesta de cada empresa dependerá de su estructura de producción y del grado de exposición a las nuevas reglas arancelarias.

Con información de El Financiero y El Economista.