La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) anunció que, a partir del 3 de mayo, las autopartes originarias de México, Estados Unidos y Canadá que cumplan con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) estarán exentas del arancel del 25% que se aplicará a productos automotrices importados.
La Secretaría de Economía (SE) consideró que estas disposiciones colocan a México en una posición ventajosa frente a otros países exportadores, al otorgarse un trato preferencial de arancel cero para componentes como motores, arneses y suspensiones utilizados en el ensamblaje de vehículos ligeros en EE. UU.
La SE destacó que esta medida modifica la llamada Sección 232, que originalmente contemplaba aranceles acumulables del 25% sobre automóviles ligeros.
Con el nuevo esquema, se aclara que los aranceles no se duplicarán y que México queda excluido de aranceles adicionales, incluidos aquellos motivados por temas de migración, fentanilo, o importaciones de acero y aluminio.
Además, el gobierno de Donald Trump anunció incentivos fiscales para fabricantes estadounidenses, con créditos del 3.75% sobre el valor del vehículo en 2025-2026 y del 2.5% en 2026-2027, para mitigar el impacto de los nuevos aranceles a componentes no originarios del T-MEC.
A pesar de estas medidas, un estudio de Anderson Economic Group advirtió que los fabricantes seguirán enfrentando impactos arancelarios de entre 2 mil y 12 mil dólares por vehículo, dependiendo del modelo y su origen.
General Motors informó que estima pérdidas de hasta 5 mil millones de dólares por estos aranceles, de los cuales 2 mil millones corresponderían a importaciones desde Corea del Sur.
La Casa Blanca también otorgó un plazo de dos años para que los fabricantes aumenten el contenido regional en los vehículos ensamblados en EE. UU., con el fin de reducir su exposición a los nuevos aranceles.
Con información de Reforma, Forbes México y El Economista.
