Durante tres días de marzo, el comercio entre México y Estados Unidos enfrentó una seria interrupción cuando se aplicaron aranceles del 25% a todas las mercancías que cruzaban por uno de los pasos fronterizos más transitados, anticipando un escenario incierto por nuevas medidas arancelarias impulsadas por el presidente Donald Trump.
El 4 de marzo, los cruces de camiones de carga desde Ciudad Juárez hacia El Paso se redujeron hasta un 14%, y alrededor de 180 mil tráileres quedaron varados en la frontera, según Fernando Ramos, socio de Radar Customs and Logistics. La incertidumbre paralizó operaciones y saturó patios de carga y terminales ferroviarias.
Aunque el 6 de marzo, Trump suspendió temporalmente los aranceles a productos clave de México y Canadá —incluida la industria automotriz—, las empresas intensificaron sus exportaciones por temor a nuevas restricciones.
El director de TDJ Industries, Thor Salayandía, advirtió que si los aranceles regresan, “también afectará a los estadounidenses, pero para México será devastador”.
Con un comercio bilateral que alcanzó los 840 mil millones de dólares (mdd) en 2024, y un comercio con Texas de 540 mil mdd, cualquier barrera puede afectar gravemente a la región.
De hecho, se han perdido cerca de 130 mil empleos en maquiladoras durante el último año y medio, según Martín Flores, director de Index Ciudad Juárez.
La presidenta Claudia Sheinbaum acordó con Trump desplegar 10 mil efectivos de la Guardia Nacional para controlar la migración y el narcotráfico, aunque advirtió que México responderá con medidas de represalia si se imponen aranceles unilaterales.
Mientras tanto, líderes empresariales como Manuel Sotelo y Rogelio Fernández piden una solución negociada. “Es imposible que una barrera comercial entre EE. UU. y México dure más de cinco días”, sostuvo Sotelo. Aunque el tráfico se ha normalizado, la incertidumbre persiste.
Con información de Reforma.
