A partir del 3 de abril de 2025, todos los autos vendidos en Estados Unidos estarán sujetos a un arancel del 25% sobre las partes que no sean de origen estadounidense, como parte de la política proteccionista del presidente Donald Trump.
Sin embargo, no existe un auto completamente “Made in USA”, ni siquiera la popular Ford F-150 cumple con ese criterio, ya que solo un 45% de sus componentes provienen de EE. UU. o Canadá, señala información de Expansión.
El modelo que más se acerca al ideal de Trump es el Kia EV6, ensamblado en Georgia, con un 80% de contenido estadounidense. En contraste, vehículos como el Mercedes-Benz GLE, también fabricado en EE. UU., solo cuentan con un 10% de contenido local, con componentes clave provenientes de Alemania.
Los efectos serán visibles en los precios: Cox Automotive estima que los aranceles añadirán 3 mil dólares al costo de vehículos hechos en EE. UU. y 6 mil dólares a los producidos en México o Canadá, como el Mustang Mach-E.
Con márgenes de ganancia reducidos, las automotrices deberán decidir entre absorber los costos o rediseñar sus cadenas de producción, un proceso costoso y lento.
Aunque Trump defiende que los aranceles impulsarán la manufactura nacional, la realidad es que los costos laborales en EE. UU. son hasta 10 veces más altos que en México, lo que haría inevitable el aumento de precios.
Según S&P Global Mobility, las ventas anuales de autos en EE. UU. podrían caer de 16 millones de dólarss (mdd) a entre 14.5 y 15 mdd, afectando a consumidores que ya enfrentan precios elevados desde la pandemia. Mientras tanto, el “auto 100% estadounidense” sigue siendo una meta lejana.
Con información de Expansión.
