La Unión Europea aprobó la imposición de elevados aranceles a los automóviles eléctricos chinos, lo que provocó una fuerte reacción de China.
En una reunión en Bruselas, 10 países votaron a favor de imponer aranceles provisionales de hasta un 36% a fabricantes chinos como BYD (17%), Geely (19.3%) y SAIC (36.3%). Los aranceles podrían superar el 46% en algunos casos.
China, a través de su Ministerio de Comercio, expresó su oposición a estas “prácticas proteccionistas injustas” y su Cámara de Comercio en la UE manifestó “profunda decepción” por la decisión. Geely advirtió que la medida podría dañar las relaciones comerciales entre ambos bloques.
Francia, Italia y Polonia apoyaron la iniciativa, mientras que Alemania y Suecia se opusieron. España, preocupada por una posible guerra comercial, se abstuvo.
Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, llamó a la UE a reconsiderar la medida y viajó a China para discutir el tema.
El ministro alemán de Finanzas, Christian Lindner, instó a la Comisión Europea a evitar una guerra comercial y buscar una solución negociada. Volkswagen también criticó la iniciativa por considerarla perjudicial para la competitividad europea.
China ha amenazado con represalias, investigando productos europeos como brandy y lácteos.
La Comisión Europea sigue dialogando con Pekín en busca de una solución y ha señalado que los aranceles podrían eliminarse si China atiende las preocupaciones de la UE.
Las tensiones comerciales también abarcan otros sectores como paneles solares y turbinas eólicas.
Con información de El Economista.
