En el ámbito laboral, el presentismo se manifiesta cuando un empleado está físicamente en su lugar de trabajo, pero su rendimiento y compromiso están por debajo de lo esperado.
Según Jorge Mérida, socio creativo de ADN Wellbeing, este fenómeno no es intencional; más bien, se ve afectado por factores como problemas físicos o mentales, falta de metas claras y carencia de herramientas adecuadas.
Este comportamiento tiene consecuencias significativas, como baja productividad, errores por falta de concentración y una mayor incidencia de accidentes.
Ana Estrada, directora general de Brújula Interior, destacó que el presentismo es cultural y se relaciona con la percepción errónea de que la presencia física equivale a productividad.
En el Reino Unido, el costo del presentismo relacionado con el estrés, la depresión y la ansiedad se estima en 17 mil pesos anuales por empleado, según el Sainsbury Centre for Mental Health.
En México, un estudio de la Universidad Autónoma del Estado de México reveló que el 57% de los trabajadores experimenta un nivel moderado de presentismo, pero logra controlarlo.
Las señales de este fenómeno incluyen la falta de obtención de productos o servicios en el tiempo asignado.
Este fenómeno afecta a tres niveles:
- Los resultados individuales.
- La propagación del comportamiento entre los colaboradores.
- La rotación de talento.
Según el programa ELSSA del IMSS, las pérdidas económicas por ausentismo y presentismo representan aproximadamente el 3.7% del PIB.
Contrario a la creencia de que la presencia física aumenta la productividad, Ana Estrada argumentó que la clave está en las métricas bien definidas.
La consultoría Sistemas Humanos advierte que el presentismo puede ser más perjudicial que el ausentismo, generando mayores costos y una disminución significativa de la productividad.
Detectar a un colaborador con presentismo puede ser complicado, pero señales como carga laboral excesiva, falta de concentración y quejas constantes pueden indicar este fenómeno.
Combatir el presentismo implica medidas como mejorar la comunicación interna, apostar por la flexibilidad horaria, definir objetivos específicos para cada rol y clarificar las tareas de cada empleado.
Jorge Mérida agregó que medir la productividad puede ser clave para entender y abordar el presentismo.
Además, la formación de líderes que se adapten a modelos de trabajo no totalmente presenciales y la comunicación clara de las funciones son pasos cruciales para enfrentar este desafío en el ámbito laboral.
Con información de El Economista.
