Para hacer de Méxicouna potencia económica

México podría colocarse entre el top 10 de las economías más importantes a nivel mundial, de acuerdo con Alejandro Gómez Tamez.

Muchos creen que cuando decimos que México puede ser una potencia económica a nivel mundial estamos exagerando o somos poco realistas. Sin embargo, estoy convencido de que nuestro país tiene todo para consolidar su posición como casa manufacturera global y pasar de ser la economía 15 a nivel mundial a ubicarnos en el top 10. Y no por el tamaño de la población (lo que sin duda se traduce en un mayor PIB), sino por la posibilidad de elevar de manera importante la productividad de la mano de obra empleada en las diferentes ramas de actividad en una economía formal.

México debe romper diversas cadenas que le impiden estar mejor posicionado a nivel global. No se necesita descubrir el hilo negro para saber lo que debemos hacer. En ese sentido, tuve la oportunidad de participar por parte de CONCAMIN en el “Foro Empresarial: Impulsando la Productividad en América Latina”, que se llevó a cabo el 10 de octubre en Lima, Perú y que fue organizado por la Organización Internacional de Trabajo (OIT). En dicho foro se abordaron, entre otras cosas, los ocho principales retos estructurales que enfrenta América Latina, mismos que de atenderse nos pueden llevar a un mayor nivel de desarrollo y calidad de vida.

Pero antes de comentar esos ocho retos estructurales, quiero exponer brevemente la importancia del incremento de la productividad de las personas. En términos sencillos, aumentar la productividad laboral implica incrementar el rendimiento o la eficiencia de un proceso mediante el cual un trabajador, un equipo de personas o una máquina produce una cantidad determinada de bienes o completa un número concreto de tareas en un periodo de tiempo y empleando unos recursos específicos. Por ejemplo, significa que una persona sea capaz de pasar de producir 10 unidades diarias a producir 15.

Para aumentar la productividad las empresas requieren invertir en maquinaria y equipo, así como desarrollar el talento humano. Desde luego que esto se ve fortalecido si se cuenta con incentivos fiscales, financiamiento con un costo competitivo, así como un entorno en el que se da la investigación y el desarrollo.

La productividad florece cuando por parte del sector público y privado se dan las inversiones en infraestructura, tales como aeropuertos, carreteras, puertos, así como la infraestructura para dotar de servicios públicos, tales como agua, gas y electricidad (preferentemente de fuentes verdes). Aunado a lo anterior, se requiere de seguridad pública y respeto al estado de derecho; al igual que una adecuada cultura empresarial que busque la mejora continua y un ambiente de negocios propicio para que éstos crezcan.

Otros factores que ayudan de manera importante es que se incentive la formalidad laboral y que exista una verdadera simplificación administrativa.

Son demasiadas cosas las que se necesitan para que la productividad crezca de manera sostenida en un país. Es complicado y es por ello que en México ésta se ha estancado. De acuerdo con datos del INEGI, entre el primer semestre de 2013 y el mismo semestre de 2023, la productividad laboral con base en horas trabajadas disminuyó -5.7% para el total de la economía, aumentó 14.5% para las actividades primarias, cayó -14.8% en las actividades secundarias y disminuyó -3.7% en las actividades terciarias.

Profundizando en el desempeño de las actividades secundarias en el periodo antes mencionado, tenemos que en el sector de la construcción disminuyó -5.8%,  mientras que en las manufacturas creció 7.5%, y dentro de las manufacturas destaca el aumento de la productividad de la rama de fabricación de equipo de transporte con un aumento de 2.7% en la última década.

El crecimiento de la productividad es un elemento esencial para, entre otras cosas, impulsar lo siguiente:

  • Elevar los niveles de ingreso de la población ocupada sin causar aumento de los costos de producción e inflación,
  • Contar con un mercado interno robusto,
  • Competitividad vs las naciones asiáticas,
  • Atracción de inversión extranjera directa, y
  • Aumento de las exportaciones.

Habiendo dicho todo lo anterior, ahora les comento que el Foro Empresarial: Impulsando la Productividad en América Latina, literalmente comenzó con una diapositiva con una frase del premio Nobel de Economía Paul Krugman, que dice lo siguiente: “la productividad no lo es todo, pero a largo plazo es casi todo”. Después de una serie de discursos introductorios, pasamos a una interesante ponencia respecto de los principales retos estructurales que enfrentamos, mismos que expongo a continuación:

1. Estancamiento de la productividad.

En cuanto a productividad, tenemos que en América Latina la tasa media de crecimiento anual de la productividad laboral por persona empleada en el periodo de 2000 a 2023 de apenas 0.04%, mientras que la tasa media de crecimiento anual de la productividad multifactorial entre 2010 y 2023 de -0.98%.

Lo anterior se ha traducido en pérdida de competitividad y ha habido un impacto negativo en el ingreso per cápita. El estancamiento económico de la región, aunado a todo lo anterior, indica que América Latina se encamina a otra década perdida.

Múltiples empresas van perdiendo competitividad al paso de los años, ya que se vuelven costosas porque los aumentos del salario no se dieron acompañados de incrementos en la productividad de la mano de obra.  

2. Prevalencia de micro y pequeñas empresas con baja productividad.

El segundo reto estructural consiste en que las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) constituyen el 99.5% de las empresas y generan más del 70% del empleo total. De este grupo podemos decir que 9 de cada 10 unidades económicas son microempresas (que tienen de 1 a 5 trabajadores). Estas empresas realizan una contribución al PIB regional de apenas el 25%, mientras que en la Unión Europea este grupo de empresas aporta el 56% del PIB. Queda evidente su falta de productividad.

Las estadísticas muestran que las microempresas de Latinoamérica tienen el 17% de la productividad de las grandes empresas, las pequeñas el 38% y las medianas el 65%.

En Latinoamérica las empresas que nacen pyme meren pyme.

3. Entorno de negocios subóptimo.

El tercer reto estructural implica que ninguna de las economías de latinoamericana está entre los 50 mejores lugares a nivel mundial para hacer negocios.

La región tiene un desempeño inferior en los siguientes aspectos:

  • Eficacia política: política incoherente hacía las empresas y debilidad institucional.
  • Resolución de insolvencias.
  • Protección de inversionistas minoritarios.
  • Acceso limitado a financiamiento.
  • Infraestructura deficiente.

Todo esto implica que las empresas en la región enfrentan un entorno de negocios adverso que se aprecia en las siguientes características:

  • Regulaciones que se cargan a los empresarios y agotan los recursos de las inversiones productivas.
  • Sistemas tributarios más engorrosos del mundo y existencia de presiones por el déficit fiscal.
  • Inestabilidad política.
  • Corrupción.

Como es de esperarse, todo esto genera impacto negativo en:

  • Productividad.
  • Rentabilidad de las empresas.
  • Inversión privada.
  • Creación de nuevas empresas o el emprendimiento productivo.
  • Crecimiento y desarrollo económico.

Los indicadores dejan claro que América Latina supera sólo por poco a Medio Oriente y África en calidad del entorno de negocios. El entorno de negocios no ha presentado mejoras en la última década y se ha deteriorado en diversos países de la región.

Los países de Latinoamérica destinan demasiados recursos al pago del servicio de la deuda pública en lugar de tener mayores niveles de gasto en educación, salud o infraestructura. Esto impacta negativamente la productividad y competitividad de la región.

4. Educación y desarrollo de habilidades de la fuerza laboral de trabajo acorde con las necesidades de mercado.

El cuarto reto es por demás importante. Tenemos que el sector productivo en la región enfrenta más dificultades que cualquier otra parte del mundo para encontrar personal calificado con habilidades relevantes. Existe una brecha crítica de habilidades y las empresas enfrentan casi 3 veces más dificultades para satisfacer la demanda de habilidades con respecto a sus pares en Asia del Sur y 13 veces más que en Asia Pacífico.

El reto es encontrar cómo ayudar a las micro y pequeñas empresas a generar bienes y servicios de mayor valor agregado. Debemos tener políticas públicas que nos lleven a elevar el nivel de complejidad económica de la región.

5. Desarrollo tecnológico y acceso digital deficientes.

El quinto reto se debe a que América Latina tiene una estructura productiva donde imperan los sectores de baja y media-baja tecnología, además de que existen dificultades para producir y adoptar las tecnologías más avanzadas o de frontera.

Se han detectado dos barreras para el desarrollo tecnológico:

  • Escasez de fuerza de trabajo calificada, y
  • Limitado acceso a financiamiento.

Muestra del atraso es que menos del 50% de la población tiene conectividad de banda ancha fija y sólo el 9.9% tiene conectividad de fibra de alta calidad en el hogar.

Se han identificado los siguientes retos y oportunidades en cuanto a la complejidad económica:

6. Persistente economía informal

El sexto reto es por demás importante y se ha convertido en un cáncer que impide el desarrollo. Se ha identificado que la principal barrera que impide a las empresas prosperar es la competencia por parte de empresas en la informalidad.

 Existen una serie de políticas públicas para abatir la economía informal, mismas que se mencionan a continuación:

  • Gobierno digital: Registro empresarial simplificado y en línea, impuestos y beneficios.
  • Sistemas fiscales progresivos para pequeñas empresas.
  • financieros adaptados: microcréditos, microseguros, etc.
  • Capacitación en gestión empresarial.
  • Acceso ampliado a seguridad social y salud para los trabajadores.
  • Mecanismos de inspección laboral de apoyo y no punitivos.
  • Campañas para informar sobre beneficios de la formalización.
  • Facilitar inclusión de empresas formales en mercados y cadenas de suministro.
  • Promoción de cooperativas para transición a la formalidad.
  • Adaptación de leyes para micro y pequeñas empresas.

En la región se observar que no existen incentivos para el aumento de la productividad de las empresas informales.

7. Transición a una economía baja en carbono, digital y formal

Respecto al séptimo reto, tenemos los siguientes datos respecto del impacto ambiental y empresarial:

  • De acuerdo con la encuesta ACT/EMP-OIE, el 70% de las empresas de la región han sido afectadas por impacto del cambio climático.
  • Aumento del 10% en emisiones de gases en 2018 vs 2000
  • Diversificación de matriz energética.

Estamos en una región expuesta a variabilidad climática y temperaturas extremas:

  • 1.7% del PIB se pierde por desastres climáticos anualmente
  • Proyección: 3 millones más en pobreza extrema para 2030

Transición hacía economías bajas en carbono, digitales y formales

8. Erosión de la democracia.

El octavo reto también es por demás importante. En la región se observa un debilitamiento gradual y deliberado de las instituciones, normas y prácticas democráticas, declive en la calidad y funcionamiento del gobierno democrático, erosión de las libertades y derechos democráticos, concentración de poder en manos de unos pocos y disminución en la rendición de cuentas políticas.

Se han identificado los precursores de la erosión democrática en América y a continuación presento algunos de los más relevantes:

  • Violencia o abusos cometidos por el Estado
  • Corrupción vertical
  • Corrupción horizontal
  • Crisis económicas y sanitarias
  • Violencia no estatal
  • Falta de legitimidad
  • Fraude electoral y supresión de votantes
  • Polarización
  • Deslegitimar o debilitar el poder Judicial
  • Sesgo de los medios
  • Influencia externa
  • Partidos extremistas o populistas
  • Manipulación de la función pública
  • Deslegitimar o debilitar la Legislatura
  • Golpe o colapso del régimen
  • Debilidad del partido
  • Mayor control sobre la sociedad civil

Existen dos tipos de erosión democrática:

a. Cuando existe desigualdad elevada + Gran brecha de productividad, tenemos lo siguiente:

  • Élites económicas perdedoras que capturan el Estado.
  • Uso de un “outsider” político con políticas favorables a ellos.
  • Ampliación del control del outsider y ataques a actores democráticos. 

b. Cuando existe desigualdad elevada + Pequeña brecha de productividad, ocurre lo siguiente:

  • Élites económicas unidas contra amenazas populistas.
  • Élites políticas tradicionales que limitan libertades básicas

La evidencia muestra que el aumento de la productividad en la región ayuda a que el sistema democrático prospere.

Conclusiones

Respecto del incremento en el número de gobiernos populistas y el aumento de dádivas para la población, el comentario es que son “pan para hoy, hambre para mañana”, elementos que distorsionan la economía y que no permiten romper la trampa de la pobreza y que por el contrario, la perpetúan. Estos apoyos asistencialistas nos llevarán a reformas tributarias y dinámicas desfavorables.  

Respecto de la perspectiva para la región, podemos concluir mencionando los siguientes puntos:  

a. Perspectivas económicas 2024: continuará desaceleración económica, presiones fiscales y riesgo de recesión.

b. América Latina se encamina a una nueva década perdida

c. Los objetivos clave de corto y mediano plazo son los siguientes:

  • Estabilidad macroeconómica
  • Estabilidad de precios
  • Sostenibilidad fiscal
  • Entorno propicio para el desarrollo de las empresas
  • Productividad sistemática
  • Desarrollo de habilidades con base en necesidades de mercado

d. Se deben promover valores y el sistema democrático, avanzar en la democracia liberal.

e. A toda costa se debe buscar cerrar las brechas de productividad para fortalecer la democracia, fortalecer el mercado interno  y fomentar una clase media más amplia.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En X: @alejandrogomezt