FMI ve desaceleración del comercio global en el 2023

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha proyectado una desaceleración del comercio mundial de productos, pasando de un crecimiento de 3.3% en 2022 a 1.5% en 2023. 

Esta tendencia a la baja se acentúa si se considera que el aumento del comercio mundial en 2021 fue de 11.1% interanual. 

Entre los escenarios alternativos, el FMI plantea que el aumento de las tensiones geopolíticas aumenta el riesgo de que se produzca alguna forma de fragmentación del comercio internacional, lo que podría traducirse en mayores barreras comerciales y sanciones. 

Si esto ocurre, habrá una reducción en la producción mundial y la inversión deseada, y el efecto sobre la tasa natural dependerá de las regiones, reflejando el acortamiento de las cadenas de valor mundiales.

El riesgo de fragmentación del comercio se ve agravado por el riesgo de fragmentación financiera, cuyo efecto sobre los tipos de interés reales dependerá de la posición exterior inicial de los países.

Los efectos oscilan entre una disminución de 40 puntos básicos y un aumento de 20 puntos básicos, según la región. En cuanto a la fragmentación del comercio, se espera que los efectos sean menores.

El FMI pronostica una recuperación de los flujos del comercio de mercancías para 2024, cuando aumentaría 3.2% anual. Sin embargo, advierte de que una recuperación más débil de lo previsto de la economía china tendría importantes efectos transfronterizos, especialmente para los exportadores de materias primas y las economías dependientes del turismo.

Entre los riesgos para las perspectivas, el FMI incluye la actual debilidad del mercado inmobiliario chino, que podría suponer un lastre mayor de lo previsto para el crecimiento y, potencialmente, generar riesgos para la estabilidad financiera.

Además, las importaciones netas de trigo de los mercados emergentes y las economías en desarrollo representan más de la mitad del consumo total de trigo, pero el almacenamiento interno en estas economías tiende a ser bajo, lo que las hace más vulnerables a las perturbaciones comerciales.

Las restricciones a las exportaciones de alimentos y fertilizantes -sobre todo las impuestas más recientemente- deberían levantarse para salvaguardar el suministro de alimentos y su distribución a nivel mundial. 

Por el lado de la oferta, la incertidumbre sobre los efectos de las sanciones occidentales sobre las exportaciones rusas de petróleo crudo agitó las expectativas sobre los equilibrios del mercado mundial. 

En marzo, las exportaciones rusas de crudo se habían mantenido estables desde la aplicación del tope de precios del Grupo de los Siete (G7) y la prohibición de importar crudo el 5 de diciembre.

Con información de El Economista.