De acuerdo con el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE), del INEGI en el tercer trimestre de 2021 se dio una reducción de 2% de la productividad laboral en comparación con el periodo inmediato previo, hilando tres trimestres de descensos.
Este resultado es consecuencia de la contracción de 3.6% del subíndice de productividad en el sector terciario, a la que siguió una baja de 0.2% en el subíndice del sector secundario; toda vez que el avance de 1.5% en el sector primario fue insuficiente para compensar las reducciones en los otros dos sectores.
El IGPLE tuvo una lectura de 96.6 puntos, su nivel más bajo desde el cuarto trimestre del 2009 (96.2 puntos).
El confinamiento por la pandemia de Covid-19 tuvo efectos atípicos en el mercado laboral. Entre el primero y el tercer trimestre de 2020, la productividad laboral por horas trabajadas se incrementó a una tasa sin precedente de 10.5%. Sin embargo, también se dio una abrupta caída en el empleo en dicho periodo debido al cierre de actividades económicas no esenciales.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirmó que “habida cuenta de que las empresas menos productivas y los trabajadores peor remunerados se vieron perjudicados por la pandemia de forma desproporcionada, la productividad laboral mundial aumentó en 2020 más del doble del valor promedio a largo plazo”.
Cabe destacar que la población ocupada en México rebasó su nivel previo prepandémico durante el tercer trimestre de 2021, pero se dio una caída sostenida de la productividad laboral.
La OIT advirtió que, en el 2021, la productividad mundial ha aumentado a un ritmo mucho menor, con crecimiento negativo en los países de ingresos bajos o medianos bajos. En los países de ingresos altos la producción horaria fue 17.5 veces superior a la de cada trabajador de un país de ingresos bajos.
Con información de El Economista.
