¿Qué ha pasado con la deuda del sector público en el sexenio de AMLO?

Deuda pública de México

Está más que documentado que el presidente Andrés Manuel López Obrador es proclive a decir cifras incorrectas respecto de los indicadores y desempeño de su gobierno. En este sentido, el pasado 1 de septiembre, durante su Tercer Informe de Gobierno, AMLO dijo, en materia económica, la siguiente frase: Casi todos los pronósticos para este año coinciden en que la economía crecerá alrededor del 6 por ciento; la inversión extranjera en el primer semestre fue de 18 mil 433 millones de dólares, 2.6 por ciento mayor a la registrada en el mismo periodo del año pasado y la mejor en la historia del país. No hemos contratado deuda pública adicional; el peso no se ha devaluado durante los primeros dos años y nueve meses del sexenio, como no había sucedido en tres décadas, y el salario mínimo ha aumentado en términos reales, en 44 por ciento, algo que no había ocurrido en más de 30 años.

En esta entrega solamente analizo la afirmación del presidente, y que he puesto en negrillas y subrayado, respecto de lo que ha sucedido con la contratación de deuda pública adicional.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el saldo de la deuda total del sector público federal (en pesos corrientes) al 31 de julio de 2021 fue de 12.429 billones de pesos, una cifra que se compone de 7.993 billones de pesos de deuda interna neta (en pesos) y de 222.3 miles de millones de dólares (mmdd) de deuda externa neta.  El saldo de la deuda total implica que con respecto al 30 de noviembre de 2018, ésta ha crecido en 1.697 billones de pesos, equivalente a un incremento nominal de 15.82%. Este aumento en el endeudamiento es producto de que la deuda interna aumentó en 1.304 billones de pesos, equivalente a 19.50% nominal adicional; mientras que la deuda externa neta ha aumentado en 24.26 mmdd.

Cabe señalar que las cifras se dicen fácil, pero el incremento de la deuda del sector público federal en 1.697 billones de pesos en el periodo del 30 de noviembre de 2018 al 31 de julio de 2021 (974 días), ¡equivale a un endeudamiento adicional promedio diario de 1 mil 743 millones de pesos!

¿Cómo se compara este nivel de endeudamiento con el registrado en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto? Cabe señalar que EPN recibió el país con una deuda total neta del sector público federal de 5.172 billones de pesos y dejó el país con una de 10.731 billones de pesos, por lo que en sus 2,191 días de administración ésta creció en 5.559 billones de pesos, cifra equivalente a 2.537 miles de millones de pesos diarios.  Esto implica que la administración del presidente AMLO ha endeudado al país a un ritmo que representa el 68.7% del endeudamiento diario en que se incurrió en el sexenio anterior.

Con estos datos de la propia SHCP queda evidenciada la información falsa respecto de la situación de la deuda del sector público que fue proporcionada en el Tercer Informe de Gobierno. Pero más allá de esto, tenemos que ver que la situación fiscal del país se ha deteriorado en el sentido de que el saldo de la deuda del sector público federal ha crecido, mientras que el PIB nominal no lo ha hecho en la misma proporción. El problema no es tanto endeudarse, sino ver la capacidad que tienes de hacer frente a esa deuda.

De acuerdo con cifras oficiales de INEGI y de la SHCP. En 2012 el PIB nominal de México fue de 15.817 billones de pesos, mientras que la deuda neta del sector público sumó 5.172 billones, por lo que podemos decir que esta deuda representaba el 32.70% del PIB. Para el 2018 el PIB nominal fue de 23.524 billones de pesos, mientras que el saldo de la deuda llegó a 10.731 billones de pesos, por lo que la deuda ya representaba el 45.62% del PIB. En 2020 el PIB nominal fue de 23.073 billones de pesos, y el saldo de la deuda sumó 12.017 billones, por lo que la deuda respecto al PIB alcanzó su máximo de los últimos años en 52.08%. Con las cifras al segundo trimestre de 2021 el PIB nominal es de 25.419 billones de pesos, mientras que el saldo de la deuda neta del sector público es de 12.429 billones, por lo que ésta representa el 48.90% del PIB, veremos cómo cerramos el año.

Otro aspecto que se debe precisar es que en la actualidad el saldo de la deuda externa en dólares no ha tenido un impacto en el saldo total de la deuda actual del sector público por algún efecto del tipo de cambio. El tipo de cambio promedio de noviembre de 2018 fue de 20.244 pesos por dólar, mientras que el tipo de cambio promedio en julio de 2021 fue de 19.968, por lo que inclusive, este pequeño ajuste en el tipo de cambio ha ayudado a que el saldo de la deuda total no se haya visto más elevado.

Queda claro que la deuda del sector público no se ha destinado para incentivar el crecimiento económico nacional, entonces la pregunta qué debemos formularnos es a qué se destina este endeudamiento adicional. Nuestro endeudamiento crónico se debe a que nos seguimos endeudando para pagar los intereses de la deuda acumulada. En el 2018 México registró un déficit presupuestario de 2.1% del PIB y los requerimientos financieros del sector público (RFSP) sumaron el 2.2% del PIB; en 2019 el déficit fue de 1.6% del PIB y los RFSP sumaron 2.3% del PIB, en 2020 la situación se agravó porque tuvimos un déficit presupuestario de 3.5% del PIB y RSFP de 3.9% del PIB. Para el 2021 la proyección de la SHCP es que el déficit presupuestario será de 2.8% y los requerimientos financieros del SPPF sumarán 3.3% del PIB. Cabe señalar que los RFSP consisten de la diferencia entre los ingresos y los gastos distintos de la adquisición neta de pasivos y activos financieros, por lo que constituyen la medida más amplia del déficit fiscal del país.

Queda claro pues que la deuda adicional no ha servido para aumentar sustancialmente la inversión directa del sector público federal, ni ha servido para impulsar la actividad económica nacional. Seguimos con la misma tendencia de un gobierno que recauda muchos ingresos de unos cuantos contribuyentes, “se hace de la vista gorda” con buena parte de la economía informal, y el gasto público que se realiza no es ni el más eficiente ni el más productivo.

Entonces a manera de conclusión, podemos señalar que la situación fiscal del país se sigue deteriorando. Es verdad que no estamos en niveles de endeudamiento como los que observa el mundo desarrollado, pero nosotros somos un país que tiene dificultades para atraer inversión extranjera directa y de cartera por lo que nuestra debilidad fiscal puede jugarnos en contra. Es por eso que nuestra calificación de deuda soberana se ha venido ajustando a la baja en algunos casos, y tiene perspectiva negativa en otros. Esta es nuestra realidad fiscal, aunque el presidente quiera hacernos creer que México no se ha endeudado más en los casi tres años que van de administración federal.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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