Las armadoras no van a poner nuevas plantas en México

Pese a que en el mes de enero, la titular de la Secretaría de Economía, Tatiana Clouthier, invitó a la automotriz Ford a trasladar a México la planta de ensamblaje que había cerrado en Brasil, esta invitación no trascendió.

De acuerdo con el analista especializado en el sector de la consultora IHS Markit, Guido Vildozo, todas las armadoras en estos tiempos no necesitan más plantas, ya que la pandemia de Covid-19 redujo la demanda de vehículos. Hay capacidad para producir alrededor de 130 millones de autos en todo el mundo, pero en 2020 solo se demandaron cerca de 74 millones.

En México hay capacidad para fabricar hasta 5 millones al año pero solo se ensamblaron 3 millones el año pasado, en su mayoría para abastecer a los 120 países a los que se envían unidades, por lo que no existe un volumen adicional que justifique la construcción de nuevas plantas.

El especialista señaló que los fabricantes analizan la viabilidad de sus fábricas actuales y están cerrando aquellas que resultan poco competitivas, ya sea porque los costos de producción son altos o porque son operaciones poco flexibles desde donde es difícil redireccionar la producción hacia otros mercados.

En este contexto, Nissan informó el cierre de plantas en España e Indonesia a mediados de 2020, mientras que Ford decidió cerrar sus operaciones en Brasil a principios de este año.

Información de Expansión detalla que las armadoras solo están abriendo el grifo del dinero para ampliar sus fábricas y dar cabida a nuevos modelos, o bien, para modernizar las líneas conforme van entrando a producción las nuevas generaciones de los vehículos actuales. Sin embargo, los mayores desembolsos los destinarán a la transformación de las plantas en otras capaces de producir eléctricos.

General Motors destinó 2 mil 200 millones de dólares (mdd) para renovar su fábrica en Detroit-Hamtramck, para ensamblar la nueva gama de modelos eléctricos de Chevrolet, Buick, Cadillac y GMC. Por su parte, Ford invirtió una suma millonaria para transformar su planta de Cuautitlán, Estado de México, en una dedicada a los eléctricos.

Las armadoras necesitan nuevos proveedores para consolidar una nueva cadena de suministro, al tiempo que buscan rellenar algunos huecos en las actuales, a fin de reducir la dependencia de Asia. Las constantes irrupciones que han sufrido la industria en el último año y las nuevas reglas del T-MEC impulsan a los fabricantes a devolver parte de la producción de componentes a Norteamérica.

En este contexto, el presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), Luis Manuel Hernández, comentó que las armadoras más importantes ya están aquí y existe una oportunidad para la atracción de inversiones para la proveduría.

Cabe recordar que Volkswagen, Mazda, Toyota, Kia, Hyundai, Nissan, Ford, Volvo y Tesla solicitaron someterse al Régimen de Transición Alternativo previsto en el T-MEC, para para incorporar más componentes regionales en los autos que producen en los próximos cinco años, sin perder los beneficios arancelarios.

La pregunta que ahora tratan de resolver las empresas es cuál es el mejor lugar para instalarse: Canadá, México o Estados Unidos.

“Nuestro principal competidor, por las inversiones de producción de autopartes, es el sur de Estados Unidos. Texas, Alabama, Tennessee y Georgia tienen ventajas competitivas, como que no operan con sindicatos y en donde el costo de la energía eléctrica es la mitad que en México”, señaló el presidente de la Industria Nacional de Autopartes (INA), Óscar Albín.

Pros y contras

Debido a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, México ya había comenzado a beneficiarse del renovado interés en el nearshoring de las empresas estadounidenses, las cuales buscaban formas de evitar interrupciones en sus cadenas de suministro.

Como resultado de lo anterior, la participación de México en las importaciones de Estados Unidos aumentó hasta un 15%, mientras que China disminuyó hasta 17%, según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

En junio de 2020, la consultora UBS levantó una encuesta a empresas estadounidenses, donde se destacó que más compañías manufactureras expresaron su interés por reubicar sus operaciones fuera de China como resultado de los cierres relacionados con el coronavirus.

De los que tienen producción en China, 76% se ha trasladado o tiene previsto llevar capacidad fuera del país, y un tercio espera hacerlo en un futuro próximo. Estados Unidos fue el destino favorito, elegido por 82% de las empresas. Canadá estuvo en el segundo lugar, con 38%, y Japón, en el tercero, con 29%. México ocupó el cuarto lugar, con 23%.

La consultora Tetakawi señaló que el nearshoring se volvió aún más atractivo para las empresas durante la pandemia porque acorta los tiempos de entrega y reduce los costos de transporte. Enviar un contenedor de 40 pies a Estados Unidos desde México tarda una semana y cuesta casi mil 800 dólares; mientras que desde China tarda cinco semanas y cuesta alrededor de 4 mil 300 dólares.

Por otro lado, el costo de la mano de obra manufacturera en México se encuentra entre los más bajos del mundo, representa aproximadamente una quinta parte de los salarios en las fábricas estadounidenses.

Asimismo, México tiene acuerdos de libre comercio con decenas de países, ha fortalecido la protección de la propiedad intelectual y ejecuta un programa que permite a las empresas importar bienes para su procesamiento industrial y posterior exportación, sin tener que pagar impuestos de importación o al valor agregado.

No obstante, la crisis de violencia e inseguridad, así como el debilitado entorno regulatorio e institucional, ha afectado la confianza de los inversionistas.

Aunado a lo anterior, una encuesta del INEGI realizada en diciembre mostró que la confianza de los empresarios del sector automotriz para invertir tuvo una baja anual de 20 puntos.

Sin embargo, México tiene una oportunidad para captar inversiones ante la necesidad urgente de fortalecer la cadena de suministro regional, como es el caso de Volkswagen, que destinará 233 mdd para casi duplicar la producción de su planta de motores en Silao, Guanajuato.

Con información de Expansión.