Rebotó la actividad industrial, pero estamos muy por debajo de 2019

Después del colapso de la actividad económica registrado en el segundo trimestre de este año, periodo en el que el Producto Interno Bruto (PIB) cayó -18.9%, hemos comenzado una etapa en la que diversos indicadores económicos dan cuenta de un fuerte rebote cuando se comparan con el periodo inmediato anterior. Ese es el caso del Índice de Volumen Físico de la Actividad Industrial (IFAI) durante junio de 2020, mismo que registró un fuerte aumento respecto a mayo, pero que aún se encuentra muy por debajo del nivel que observó en 2019. A continuación se presentan la evolución del indicador en ambos periodos.

Evolución mayo a junio 2020

Vamos a comenzar con las buenas noticias. En el comparativo de mayo a junio de este año, vemos que el IVFAI de la totalidad de la industria repuntó 17.9%, esta tasa sorprendió positivamente ya que estuvo por encima de la previsión del Grupo Financiero Citibanamex de 14.2% mensual y también estuvo por arriba de la expectativa reportada en la encuesta de expectativas económicas de dicho grupo financiero, de 17.0%. Sin embargo, este incremento se da después de las caídas de -0.4%, -3.0%, -25.9% y -1.2% mensual observadas en febrero, marzo, abril y mayo, respectivamente.

El repunte de 17.9% en junio es producto del incremento de los cuatro subsectores de actividad industrial que lo conforman: la Minería subió 1.6%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final aumentó 0.7%; la Construcción se recuperó 17.5%; mientras que las Industrias manufactureras repuntaron 26.7%.

Dentro de las actividades manufactureras, tenemos la siguiente evolución con cifras desestacionalizadas durante junio (las actividades están ordenadas de mejor a peor desempeño): Fabricación de equipo de transporte (250.1%); Curtido y acabado de cuero y piel,  y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (214.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (100.5%); Fabricación de muebles, colchones y persianas (99.6%); Fabricación de prendas de vestir (67.9%); Industria del plástico y del hule (38.1%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (36.7%); Fabricación de maquinaria y equipo (36.6%); Industria de las bebidas y del tabaco (35.7%); Fabricación de productos metálicos (31.6%); Industria de la madera (27.1%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (24.6%); Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (21.0%); Otras industrias manufactureras (9.6%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (5.3%); Industria del papel (5.1%); Industria química (3.8%); Industria alimentaria (-0.1%); Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-0.6%); Impresión e industrias conexas (-1.5%); e Industrias metálicas básicas (-2.8%).

Cabe destacar que aunque varios de los porcentajes de crecimiento se vean espectacularmente altos, en algunos casos se debe a que parten de una base muy reducida, como es el caso de la Fabricación de equipo de transporte, misma que creció 250.1% porque el valor de su índice (Base 2013 = 100) pasó de 29.2 a 102.3; o bien, esta el caso de la cadena de cuero-calzado-marroquinería, que creció 214.2% al haber pasado su índice (Base 2013 = 100) de 12.9 a 40.7. Para la cadena cuero-calzado-marroquinería implica que aunque aumentó su producción en 214.2% entre mayo y junio, aún está 59.3% por debajo del nivel de producción que tenía en el 2013. Por otra parte, tenemos que caso de la Industria alimentaria, misma que cayó -0.1%, pero ésta ha sido de las actividades menos afectadas ya que su índice (Base 2013 = 100) pasó de 112.6 en mayo a 112.5 en junio.

Evolución segundo trimestre 2019 a segundo trimestre 2020

Ahora las malas noticias. Con cifras originales, tenemos que no obstante la recuperación mensual de 17.9% observada en junio, en el comparativo del segundo trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, la actividad industrial total se colapsó -25.6%. Esto es producto de que la Minería cayó -4.8%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de  agua y de gas por ductos al consumidor final disminuyó -10.0%; la Construcción bajó -34.2%; mientras que las Industrias manufactureras bajaron -29.6%.

Entrando en el detalle de la evolución de la Industria manufacturera, tenemos que en el comparativo del segundo trimestre de 2020 respecto del mismo trimestre de 2019, las ramas de actividad mostraron la siguiente evolución (en paréntesis se indica el porcentaje de disminución y están ordenadas de mejor a peor desempeño): Industria alimentaria (-1.1%); Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón (-5.8%); Industria química (-10.5%); Industria del papel (-16.5%); Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía  eléctrica (-16.9%); Fabricación de equipo de computación, comunicación,  medición  y de  otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (-22.1%); Industrias metálicas básicas (-22.5%); Otras industrias manufactureras (-26.2%); Fabricación de productos a base de minerales no metálicos (-29.5%); Industria de las bebidas y del tabaco (-30.2%); Industria del plástico y del hule (-32.7%); Industria de la madera (-36.1%); Impresión e industrias conexas (-37.3%); Fabricación de productos metálicos (-37.3%); Fabricación de maquinaria y equipo (-37.7%); Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (-49.4%); Fabricación de muebles, colchones  y persianas (-51.6%); Fabricación de equipo de transporte (-64.2%); Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-68.2%); Fabricación de prendas de vestir (-70.7%); y Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (-76.7%).

Tras estos datos, es de esperarse que la producción industrial seguirá recuperándose en los próximos meses, aunque a un ritmo más lento. Como ya se señaló, las cifras publicadas por el INEGI implican que la producción industrial (con cifras originales) disminuyó en -25.6% anual durante el segundo trimestre del año. Esta cifra es ligeramente mejor que el -26.0% anual publicado con la estimación oportuna del PIB. Esta revisión implica que el PIB del segundo trimestre se redujo en -18.8% anual en lugar de la estimación oportuna de -18.9% anual.

No obstante lo anterior, los datos mostrados en esta entrega dan cuenta de que el camino hacía la recuperación de los niveles de actividad industrial que se tenían en el 2019 será muy largo y de que tal vez sea hasta el 2023 cuando se recuperen. Esto implica que esta crisis económica nos habrá hecho perder 4 años (de 2020 a 2023) en los que México se pudo haber seguido desarrollando. El golpe económico por el cierre de actividad económica fue brutal, pero la falta de políticas públicas que apoyaran a las micro, pequeñas y medianas empresas, y los empleos que éstas generan, fue la puntilla que nos arrojó al abismo de la peor crisis económica en casi 90 años.

Como hemos señalado en anteriores entregas, todos los motores de crecimiento económico de México están apagados, y por la falta de acciones por parte del gobierno federal, queda claro que lo único que hará que nuestra economía se recupere paulatinamente son las exportaciones. Y es que si bien, las exportaciones totales de México registraron en junio un nivel 12.8% inferior al observado en el mismo mes de 2019, es de destacarse que entre mayo y junio de este año las ventas de México al extranjero subieron 83.0%.

La recuperación ya está en marcha, pero hagamos planes pensando que ésta será muy larga. Los que quieran avanzar más rápido deberán buscar mercados en el exterior o vincularse a alguna empresa exportadora. El mercado interno sigue en terapia intensiva y de eso hablaremos la siguiente semana.

Alejandro Gómez Tamez*

Director General GAEAP*

alejandro@gaeap.com

En Twitter: @alejandrogomezt

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