De acuerdo con estudios de organismos multilaterales, la aplicación de esquemas de trabajo como el home office casi a nivel mundial por la pandemia de Covid-19 comprobó que no es para todos los países, ni para todos los empleos y no beneficia a todos los trabajadores, porque la mayoría está en el mercado informal.
Se estima que casi 100 millones de trabajadores (15% de su fuerza laboral) de 35 países avanzados y emergentes podrían presentar un riesgo alto pues no pueden trabajar bajo esta alternativa.
Economistas de los departamentos de Asia y del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI) afirman que es más fácil el teletrabajo en Noruega o Singapur que en Turquía, Chile, México, Ecuador y Perú, porque más de la mitad de los hogares de países emergentes no tienen computadora en casa e internet.
La Comisión Económica para América Latina (Cepal) indicó que el teletrabajo es una posibilidad, pero no todos tienen la infraestructura adecuada porque hay diferencias significativas entre los países y dentro de ellos.
Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advirtió que el teletrabajo no siempre da ventajas, al no dar flexibilidad de horario traería efectos negativos en la salud mental.
Con información de El Universal.
