Reforma fiscal obliga a compañías a analizar su estructura

 

Gonzalo Gómez, socio director de Impuesto en Deloitte, explicó que la Reforma Fiscal de Estados Unidos, impulsada por el presidente Donald Trump, tiene el objetivo de captar todas las utilidades que normalmente las compañías mandan a países de baja imposición, pasando primeramente el impuesto corporativo estadounidense del 35 al 21 por ciento.

 

El especialista comentó que, aunque se trata de una reforma que se definió y aprobó de forma rápida, está bien ideada, contemplando otros impuestos alrededor del general para determinar uno definitivo, siendo más precisos.

 

“Ahorita les puedo comentar uno que se llama GILTI, que es como un impuesto mínimo, lo que nosotros conocíamos como el IETU, que determinábamos un Impuesto Sobre la Renta (ISR) y un impuesto mínimo. Si el impuesto mínimo es mayor al ISR pues pago la diferencia. En Estados Unidos el GILTI viene a hacer eso. Es decir, un Impuesto Sobre la Renta que está a la tasa de 21 por ciento, pero que ya al momento de determinar todas las deducciones la tasa efectiva llega a bajar, entra el GILTI y te dice ‘oye, pues a lo mejor quedaste por la parte de abajo, entonces te nivelo a un impuesto mínimo’. El gobierno de Estados Unidos está buscando que por lo menos los contribuyentes aporten al gasto público en cierto nivel de tasa”.

 

En el ámbito de la industria maquiladora, Gonzalo Gómez refirió que hay dos aspectos fundamentales que deben analizarse: el caso del mencionado Ingreso Global Intangible de Bajos Impuestos (GILTI, por sus siglas en inglés) y el Impuesto de Erosión Base y Antiabuso (BEAT, por sus siglas en inglés).

 

“Los americanos pueden tener una subsidiaria en México que es la maquiladora, y cuando la maquiladora genere utilidades vaya a pagar dividendos a su corporativo americano, se supone que, bajo el nuevo régimen de Estados Unidos, los dividendos no van a tener un efecto de impacto en Estados Unidos, porque se van a acumular, pero van a tener una deducción equivalente al dividendo.

 

Sin embargo, en el momento en el que la maquiladora realice el pago del dividendo, en México existe un impuesto mínimo, un impuesto adicional, que se le cobra por lo menos del 10 por ciento de retención, cuando se paga el dividendo al accionista. Se puede reducir conforme a tratado para evitar doble tributación entre Estados unidos y México, al 5 por ciento o incluso al 0% dependiendo la situación del corporativo”.

 

“Suponiendo que se vaya al 5 por ciento, pues ese 5 es un costo adicional, que antes no les afectaba porque la tasa de impuesto era mayor, entonces ahorita como no permite acreditamiento, ya no podría acreditarlo, seria un costo adicional para el corporativo. Lo que tendría que buscar la industria es tratar de que esa disposición de la retención del 10 por ciento o 5 por ciento, no aplique, pues, o por lo menos se les exente para efecto de que no perdamos competitividad en el pago de dividendos a residentes en el extranjero, que en este caso sería corporativos americanos”.

 

El socio director de Impuestos en Deloitte, definió que el BEAT, por su parte obliga a los corporativos a que identifiquen si el pago por el servicio de maquiladora erosiona la base del impuesto en Estados Unidos.

 

“Entonces hay una fórmula, que básicamente en lo que consiste es que primero se identifique si va a erosionar la base, hay que identificar si el corporativo excede en los últimos tres años más de 500 millones de dólares, y que el gasto llegue a erosionar la base por más de un 3 por ciento.

 

Si se cumplen esos requisitos entonces el corporativo estaría afectado por este impuesto. Es decir, no es a la maquiladora, pero de forma indirecta a la maquiladora, porque debemos de tomar en cuenta es que los inversionistas lo que hacen es ver en forma global su operación. Entonces ellos dicen ‘¿cuánto me cuesta realizar mi operación de manufactura en México, en China o donde sea?’. En este caso en específico el grupo o el corporativo a nivel de grupo se podría ver afectado dependiendo de la estructura de la maquiladora”.

 

Con relación a lo anterior, dijo Gonzalo Gómez, existen dos interpretaciones. La primera es que el servicio de maquiladora pudiera formar parte del costo de venta del producto final que estaría vendiendo el corporativo estadounidense, lo que no afectaría al grupo por concepto del BEAT. El segundo, es que se concluya que no forma parte del costo de venta, lo que sí afectaría económicamente a la compañía.

 

No obstante, hay industrias que invariablemente se verían afectadas de forma directa, como las empresas en México con programa IMMEX de Servicios.

 

“Esas sí se van a ver afectadas, porque el servicio no forma parte del costo de ventas final de un producto, sino que es un servicio que le está cobrando al corporativo. Pongo ejemplo: el almacenaje, una modalidad, la distribución, los call centers, los de servicios de tecnología, procesamiento de datos, todos esos que están bajo una modalidad de IMMEX de servicios, siguen siendo maquiladora, pero afectados por el BEAT, donde el corporativo va a tener un costo adicional”.

 

Saúl Alejandro Ramírez, coordinador de Comunicación de INCOMEX.

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